CÓMO SER UN BUEN SALVAJE
Mi abuelo Simón quiso ser un buen salvaje,
aprendió castilla
y el nombre de todos los santos.
Danzó frente al templo
y recibió el bautismo con una sonrisa.
Mi abuelo tenía la fuerza del Rayo Rojo
y su nagual era un tigre.
Mi abuelo era un poeta
que curaba con las palabras.
Pero él quiso ser un buen salvaje,
aprendió a usar la cuchara,
y admiró la electricidad.
Mi abuelo era un chamán poderoso
que conocía el lenguaje de los dioses.
Pero él quiso ser un buen salvaje,
aunque nunca lo consiguió.
El alma retorna al grito del silencio
I
El alma retorna al grito del silencio
retorna a beber agua de mar
con que sació su primera sed
agua de vida donde la tierra depositó sus arcanos
agua de salitre dulcísimo donde Dios dejó esencias de su cuerpo
El alma desecha misticismos
desecha esperanzas
busca reflejos de arena
busca brasas de soledad
Y su ojo de agua brota en gotas de lluvia
en el rabillo del ojo
para mirar fantasmas
II
El alma emana perfumes
exhala secretos de la especie
reconforta lo apartado de mis penas
busca juegos de la infancia
en las colinas de mis sueños
me enseña el camino de la ternura
para compensar soledades
Mi alma
orquídea de amatista buscando agua
agua de coco antiguo
tan antiguo como el dolor
III
Tengo silencios en el alma
crujiendo con la lluvia
Y la soledad amanece de mi ojo izquierdo
a mi ojo derecho
espía desde ciclos volcánicos
medita desde ventanas de mis abuelos
-Vomita sábila y ajenjo-
La soledad se liberta a media noche
en medula lunar
Mas las sirenas tienen un arma mucho más terrible que su canto,
esto es, su silencio
Franz Kafka
Aisha
Guarda debajo de su lengua
la sensación amarga de su sexo
en España como en Marruecos
sigue siendo la muchacha cobriza
de anchas caderas
y ojos exactos
Dejó Marrakech
cómo quién huyendo de su propia sombra
evita los faroles y la luna llena
Olor a hachís y té verde
se siente en su casa y en su piel
Su madre le advirtió de los peligros
de acercarse demasiado a los puentes
y a los balcones
y a los amores
su madre le compartió
la sensación amarga en la lengua
el ardor en su vientre
de mujer guardándose para su primer amor
Olor a hachís y canela
le untará a su vestido de boda
para que el esposo no revele
el olor que su piel guarda de otros hombres
Olor a hachís y hierbabuena
le ofrecerá a su madre
para que su vientre albergue un hijo
olor a hachís y canela
para que Alah le dé un niño
para que Alah bendiga la semilla de su varón
Rama
El deseo es un hueso al que nadie puso nombre.
Julieta Valero
Los ríos que la habitan
se bifurcan entre su infancia y su sexo
tiene treinta y cinco años
y sabe que Mahoma no le perdonará
un hijo sin padre
por eso su vientre espera con calma
debajo de su vestido de flores
debajo de la pasión
desde una plegaria silenciosa
que pronuncia cada noche
para ahuyentar los malestares de la carne
Ser libre es dormir desnuda
sin unas manos buscando tu sexo
piensa mil veces
mientras cierra los ojos
y se sueña en una calle de Dakar
entre una decena de muchachas negras
recién llegadas a la pubertad
cada una ensaya cánticos ancestrales en wólof
cada una es una gaviota salvaje
volando alrededor del deseo
Todos somos cimarrones
Oh dios si existes
No he dudado de tu existencia
Nancy Morejón
Nadie conoce sus nombres
ni sus ruegos que abrirían todas las aduanas
del cielo y del infierno
Para los viandantes sólo son negros
recién llegados a Barcelona
sin empleo
sin español en la lengua
cimarrones que van por la calle
con su venta improvisada de baratijas
gente que extiende su hambre y su asombro
ante la mirada de turistas y fisgones
Ellos tienen un Dios
yo tengo un Dios
y me lamento por su mala suerte
de correr cada vez que los Mossos d'Esquadra 1
vienen tras de ellos a encarcelarlos
a juntarlos con ladrones y homicidas
A veces voy por la Gran Avenida
o por la Barceloneta o por las Ramblas
y veo a todos aquellos hombres negros
que extienden su manta blanca sobre el piso
como si de pronto volvieran al mar
y ondearan las velas de la tierra prometida
la tierra que un día se les volvió espejismo
Entonces sólo les queda la barca
de sus corazones a la deriva
la piedra del naufragio
donde cada uno es un pájaro que gime
Pero ellos tienen un Dios
que guardan bajo su sombra
con la fe de un niño
y la esperanza de un suicida
Por eso aún bajo la lluvia
todos cantan su mala suerte
y a ninguno de ellos le importa esta ciudad
que no sabe pronunciar su nombres
Porque ellos tienen un Dios que huele a acacias
que sabe a éter y soledad
Y también tienen una manta blanca
que se abre y cierra fácilmente
una venta improvisada de baratijas
para sostener el hambre
una manta que se dobla y amarra
para poder correr lejos
muy lejos de los Mossos d'Esquadra
de la xenofobia
y de la ceguera de Dios
1. Mozos de escuadra, la Policía de la Generalidad de Cataluña
Jesucristo no entendió jamás los ruegos de mi abuela
Mi abuela nunca aprendió español
tuvo miedo del olvido de sus dioses
tuvo miedo de despertar una mañana
sin los prodigios de su prole en la memoria
Mi abuela creía que sólo en zoque
se podía hablar con el viento
pero se arrodillaba ante los santos
y oraba con fervor más que nadie
Jesucristo nunca la escuchó
la lengua de mi abuela
tenía el aroma de las pomarrosas
y el brillo de una estrella
le nacía en los ojos cuando cantaba
San Miguel Arcángel nunca la escuchó
los ruegos de mi abuela a veces eran blasfemias
jukis’tyt decía y los dolores cesaban
patsoke gritaba y el tiempo se detenía bajo su cama
En esa misma cama parió a sus siete hijos
1.Mierda de zopilote
2.Bastardo
JUJTZYE TÄ WÄBÄ TZAMAPÄNH’AJÄ
Simón, äj’ atzpä’jara sutu’ wäbä tzamapänh’ajä,
kyomujsu castilla’ore
teserike mumubä dä’ nhkomis’ ñäyiram.
Ejtzu’ masanh’däjkis wynanh’omo
teserike’ mpyäkinh’dyzyoku’ sijkpa’ te’ näyäyokiuy.
Äj’ atzpä’jarais ñä’ ijtayuna’ tzabas’Mää’is pyä’mi,
nhkyojama kak’dena’.
Äj’ atzpä’jara kedgäkätäbyabä’pänhdena
teis’ muspana’ tya’ tzoka tyziame’jinhdam.
Te’ sutu’ wäbä’ tzamapänh’ajä,
myuspäjku jujtzye yajk’ yosa’ te’ käjtztäjkuy’,
teserike’ nhyenhtuyu’ te’ nhkirawais’ñoaram.
Äj’ axpä’jara musobyabä’ pänh’dena,
teis’ muspana’ ñä’ tzapiaä pyeka’nhkiomiram.
Äj’ axpä’jara sutu’ wäbä tzamapänh’ajä,
tese’ ja’ myuskubyakä jujtzye’ tzyäkä.
TUMÄ UNE’ MABAXÄBYA
Tumä’ tzabajs’jonxi’ mabaxäbiak, mytyajpa dä’ nhkomi’ram.
Tumä une’ mabaxäbiak, kasäyajpa dä’ nhkomi’ram.
Te mabaxi’ tzabas’jonxisñye jinde’ te’ unes’ myabaxi’,
tese’ myexkäyi’ ñä’ ijtyaju’ te’ nasakobajkis myuso’kiuy.
Wäkä dä ispäjktämä’ wäbä’ ijtkuy
xubabäre’ dä’ dzajtamä
wäkä te tzabas’jonxi xirirä jujxenh’omo xuba’ ñyekä,
Wäkä dä’ ispäjktamä’ wäbä’ ijtkuy
xubabäre’ dä’ majnatyamä te’ une’is myabaxi’.
UN NIÑO SUEÑA
Un águila sueña
y los dioses se acercan,
Un niño sueña
y los dioses se regocijan.
El sueño del águila no es el sueño del niño,
pero ambos guardan la pureza del mundo.
Para que el bosque siga en armonía
hay que dejar al águila
volar libremente
Para que la tierra mantenga la paz
hay que saber escuchar el sueño del niño.
¿JUJCHERE’?
Te’ yajkuyis’nhkyowinastam, tä’ näjmatyamba:
Mij’ nhkajkabyatzi sone’ruminh’jinh
te’ tzujtzibä’ mij’ dzajp,
mij’ dzäjkpujtabyatzi saxapyä’ maa’räjk
uka’ dyaj täjkäbya mij’ nhkotzojk’omoram.
Tumä’millon tzujtzirambä’ruminh
wäkä’ jambä’ä jujche kasäyajpa mij’ uneram
poyapajk oñdyujomo.
Mokayas’tam mij’ nhkosijktatymbatzi’ mij’ dzame’,
mochirambä’uneis myuxajpabände,
jujche te’ tuminh yatzyäyubä wakas’tinhajpa,
dä’ nhkätpak te’ Tzuan’.
Mokayas’tam mij’ nhkämetztambatzi’ mijtam’,
yajkuyis’ nhkyowina’ram.
¿mij’ banku’omorambä’ tuminh’jinh
mujspa’a yajk’ wyrujatyamä
Tzusnäbajkis’xasa’ajkuy?
¿Sonebä’ mij’ nduminh’jinhdam maka’a nhkä’rejtame
wäkä’ nimojktamä te’ tzajp puspä’ukam?
¿CUÁNTO VALE?
Los amos de la barbarie, nos dicen:
Te ofrezco una cuenta millonaria
a cambio de tu cielo azul,
te construyo un hermoso supermercado
a cambio de tus montañas.
Un millón de dólares
por la sonrisa de tus hijos
que corren bajo la lluvia.
Los Mokayas nos reímos de su ignorancia,
hasta los niños más pequeños
saben que la fortuna se convierte en boñiga
pasando la línea del Tzuan.
Los Mokayas les preguntamos a ustedes,
amos de la decadencia.
¿Una cuenta millonaria
será suficiente para devolverle
la alegría a nuestros muertos?
¿Con cuánto dinero alcanzará
para limpiar el alma de la tristeza?
MAKA’ XÄJKMEXAE’
Maka’ myetxaä’ jujche’ dä’ jambäramä te’ masanh mojk’,
¡Mij’ jamkabäramä mijtzi’ mäjabä’ Nasakobajk!
Maka myetxae jujche dä’ dzajpkabäramä
dä’ ijtkutyam, dyyajk’ tzinhbabäis dä’ dzokotyam.
Makabäre’ tä’ nämatyandämi, janam yindyu’kendamä
mejstamä jome’ pujtyampabä tuku’,
nimeke makdamä’ mäja’ maa’omoram
Makabäre’ anhkumakuyoyae
ma’ myetzxae’ dä’ mbäkinhxäkdamä’ kakubyoyajpabä kutkutyam’.
¡Makabäre myetxae’ jujche mij’ jambäramä
mäjabä Nasakobajk!
teserire’ muspabä janam’ mabaxätyamä.
BUSCARÁN
Buscarán alejarnos del maíz sagrado,
¡renegar de ti oh grande Nasakobajk!
buscarán despojarnos
de la esencia de nuestro corazón.
Dirán que para ser menos indios
hay que vestir a la moda,
frecuentar restaurantes y supermercados
Dirán que ser civilizado
es consumir comida envenenada.
¡Buscarán alejarnos de ti
oh grande Nasakobajk!
porque sólo así dejaríamos de soñar.
RAMA
Jojpajkin tajsu’xys
jojpajk kutpa yuñ’ijtkuy’omo dyom’ijtkuy’omo
ñä’ ijtu’ ips’ komajk komojsay ame’
teje’ myusabya Mahoma’s kyusku’y
uka ñä’ ijtpa patsoke’une
tekoroya jyokpa jyaya
joyätsäkibä’ yasa’kämä
sudgu’y kämä’
poñi’bä konukskuy’jin
konukspä tsu’ ko’ tsu’
wäkä myajk’pä’ä sudguy’is tyoya’
kasujpa tä’ ägba’ jana’pama
uka’ ni’ijs ji’ tä’ pi’ke’ dä yomijtku’y
teje’ nkipspa’ sone’naka
yangamyajpasen’omo wyrun’dam
teje’ myabaxäbya’ Dakar’pä kubgu’y
juwä sone’ yujk’tambä yomo’istam
ne’ pyojkin’dchokiaju pyabiñomo’ajkutyam
tumdumäbä’is wyadba peka’wane olof’ore’omo
tumdumäbä pabiñomo nä’ jonchire’
ne’ xirijtubä sudguy’ käjsi
Los ríos que la habitan
se bifurcan entre su infancia y su sexo
tiene treinta y cinco años
y sabe que Mahoma no le perdonará
un hijo sin padre
por eso su vientre espera con calma
debajo de su vestido de flores
debajo de la pasión
desde una plegaria silenciosa
que pronuncia cada noche
para ahuyentar los malestares de la carne
Ser libre es dormir desnuda
sin unas manos buscando tu sexo
piensa mil veces
mientras cierra los ojos
y se sueña en una calle de Dakar
entre una decena de muchachas negras
recién llegadas a la pubertad
cada una ensaya cánticos ancestrales en Olof
cada una es una gaviota salvaje
volando alrededor del deseo
KOKIPSKU’Y PÜNAJKUYISÑYE’
Jambatzi mytiajubä’jama te’ ngyra’waram
jambatzi täjkuyajuk äj’ ndäjk’omo
akuajkiajubäna’ ñetyajpa dyae’ram
wakas’unej’sena ñyetiajpa kiätujz’tam
Kätäjkä’yajutzi äj’ san’a’omo
kaku’y ombabä’ tyäj’tsin
ju’tzäyajutzi kryu’sin
teje’ nisän’äyu äj’ winäj’pajk tumä’ mäja’ noa’jin
jiksek’ äj’ dsejkä’käjsi
yakuajk’jere’yaju ngyomi’is yore’ram
tese’ taj’wyjtuaju wäkä’ me’cha’ä
MEDITACIÓN AL NACIMIENTO
Recuerdo el día que irrumpieron las huestes
y acometieron contra mi casa
traían llagas abiertas
y enormes garfios de cordero
Penetraron mi costado
con su lengua sedienta de muerte
empuñaron su cruz
y una enorme luz blanca resplandeció mi rostro
entonces sobre mi vientre
abrieron de par en par las sagradas escrituras
y cavaron hondamente para buscarme.
XV
TE’ IJTUMÜ’INA ÜJ WINABÜ NDÜJK
manbatsi ne’ yanoyubü nü’
y jinde’ meya’ijs nü’ tsamebü
tuj te’ kyejku tojküsi
Mindyo’tsum te’ “tuj poya”
y mumü dü’ mujstamba ke’ maka mujya’e dü ngoso’ram
Ügbamütsi yüti’ jinam’ kyeke tuj
Ji kyeke’ tsunü’
ji kyeke’ jap
ji kyeke’ poyo’
sona’rire’ dü manba
ijtyaju jaye y süngü ma’a’ijsñe
Ügbamütsi yüti’
ja irüm üj achpü’jara
aku’ajkubü wyirünjin
metsa’ora nabtsu’ijs’ñe’omo
DESDE LA CASA EN QUE NO ESTOY
escucho el danzar de las olas
y no es el mar quien me habla
es la lluvia que azota el tejado
Ha llegado el “norte”
y todos sabemos que se mojarán los pies
Donde duermo ya no llueve
Ni gotas de agua
ni sílice
ni arena
sólo ruidos de autos
letreros y luces neón
Donde duermo
ya no está mi abuelo
con sus ojos desnudos
a las dos de la mañana
No hay comentarios.:
Publicar un comentario